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| Foto de ARA MH |
LAS CHICHIS DE ARA MH
Los pechos de una mujer han sido
inspiración desde tiempo remotos...
Hoy descubrí los tuyos,
enaltecidos por ese escote,
distinguidos por la elegancia del negro.
Alientas con dos lunares
eco del misterio de tus pezones turgentes
y reprimidos por esa tela indecorosa;
una maraña de hilos
que no dejan fluir tu desnudez núbil.
Mi imaginación va más allá
y te succiona sin límites, sin piedad.
Tu placer se desvanece en mi boca.
Y mis miradas violaron tu falsa castidad
perdías tiempo entre tanto bullicio en
una lúgubre biblioteca no apta siquiera
para alimentar el "alter ego" de pseudo intelectuales.
Ellos - inmunes a la esencia de tu sexo glamoroso -
se distraen hojeando de soslayo libros profanos.
Danzas tus caderas a mi alrededor y yo ingenuamente,
me enredo en las sinuosas líneas de tus medias.
Inspiro tu aroma al pasar.
Mi lengua toca,
lame cada gota de sudor
que recitan tus contorsiones lascivas.
Como leona en celo me atraes,
marcas territorio.
Me tienes extasiado.
El tiempo se desvanece,
no escucho el ring de la última llamada.
Ni siquiera encuentro mis llaves.
¡Maldición! Me seduces.
Quiero cautivarte, si quiero...
Te escabulles.
Esta bien.
Buscas y rehuyes.
Juegas y te escondes.
Tu no lo sabes,
no te percatas,
te sigo sigiloso.
El presente ya no existe,
es efímero.
Volveré luego ávido de tus palabras
para revivir este momento,
tocaré tus labios
y reconocerás mis ojos osados.
Te detienes, te apresuras,
e inquieres:
¿Qué cuál es mi nombre?
No importa.
Regresaré mañana por ti
porque entre tú y yo
el tiempo es infinito.
Un atardecer, en ese mismo lugar,
ojos cretinos nos descubrirán impunes,
sin pasado, sin nombres,
cuando mi respiración irreverente
se deslice por tu espalda,
y la detengas en tu punto más sensible.
Entonces entre libros y penumbra,
hurgaré en tus valles prohibidos
y tus gemidos enfadarán a Borges y Neruda.
Cabalgaremos entre entre Pessoa y Whitman.
Amarrarás mi cintura con tus piernas
mientras Bukowski observe delirante.
Alguien dirá:
¡Jóvenes , Señores, ya es hora!
Te acomodaras la falda,
arreglaras tu cabello.
Ocultaré la evidencia,
si tienes razón,
recogeré los libros,
los devolveré o
los pondré sobre la mesa,
ya que mas da.
Nos marcharemos por esa calle
donde la luz titubea como nuestras piernas.
Vacilamos la luna.
Nos tomamos un café,
me regalas tu cuello
y yo, una estrella por cada sorbo.
Nos perderemos en la noche.
Deletreas tu nombre.
No es necesario,
¿Te olvidastes?
Tus pechos lo moldearon en mi manos
Preguntarás el mío...
- Ya lo llevas en tu piel.
Mis dedos lo dibujaron
en tu entrepierna.
Ahora quiero decirte,
si tengo que decírtelo...
Pues...
La verdad es...
que lo que fue ya no es.
Es medianoche.
Te veo mañana?
Asediados por esta cruda realidad,
asientes.
- Si. Mañana.
Pero eso... Eso es mañana!?
Te revuelves.
Si ya lo sé
- Y hoy no cuenta?
Hoy (!?)
Solo me llevo el calor tus pechos
en esta tu fotografía.
Tal vez, mañana diré...
-¿Que?
Bueno, que yo te...
No fui yo.
Más bien tú eres mi alegría,
mi soledad y mi fantasía.
La fiebre, tus caderas y las mías.
Porque quiero, digo queremos
seguir viéndote, sintiéndote,
abrazándote, amándote.
Perdiéndote.
Lo siento, digo..
Yo no sé, ambos estamos confundidos.
Eso es...
"Revolcándonos en esta pasión tardía,
nuestra erótica fantasía."
Okay.
Entonces
Así quedamos...
- Mañana.
Texto de Alfonso A. Tobar/ TheX